¿Por qué las hojas se ponen amarillas?
La clave del diagnóstico no es solo el DIBUJO del amarillo, es QUÉ HOJAS se pusieron amarillas primero. Con nitrógeno la hoja amarillea entera y de forma uniforme, incluidas las nervaduras, y empieza por las hojas viejas; a veces los tallos y los peciolos se ponen rojizos. Con hierro la hoja amarillea dejando las nervaduras verdes, y empieza por las hojas JÓVENES o terminales, avanzando después hacia dentro y hacia abajo. Manganeso y zinc también dan clorosis y también respetan las nervaduras, pero como el nitrógeno empiezan por las hojas interiores o viejas y progresan hacia afuera: ese es el modo de separarlos del hierro. Y aquí lo que cambia el tratamiento: casi nunca falta hierro en el suelo, lo que pasa es que el suelo no se lo deja tomar a la planta. El hierro se vuelve más insoluble a medida que el pH sube; en la mayoría de las plantas solo se absorbe como ion libre dentro de un rango de pH bastante estrecho, y un exceso de calcio, zinc, manganeso, fósforo o cobre en el suelo también lo bloquea. En suelos calizos o alcalinos, echar hierro al suelo se lo traga la tierra: la forma recomendada de manejar esa clorosis inducida por cal es aplicar hierro quelatado LÍQUIDO al follaje, y mejor sobre las hojas jóvenes en expansión. Y no todo amarillo es nutrición: el mal drenaje, las raíces dañadas y las raíces compactadas producen clorosis igual. Antes de comprar nada, mira el drenaje y mira las raíces.
Contrastada contra las fuentes de abajo. Lo que no esté en ellas, no está en esta respuesta.
Al contrastar esta lección encontramos que la fuente dice algo distinto en algún punto. No reescribimos la lección por la puerta de atrás: se enseña la diferencia y decides tú.
La lección daba el dibujo del amarillo y se saltaba la mitad del diagnóstico: QUÉ hojas amarillearon primero. La fuente lo plantea como el criterio que separa las carencias — la clorosis por hierro empieza en las hojas jóvenes o terminales y avanza hacia dentro; las de manganeso y zinc empiezan en las interiores o viejas y progresan hacia afuera, igual que el nitrógeno. Sin eso, «amarillo entre venas verdes» no permite decidir nada. Se retira el magnesio, que la lección atribuía a ese patrón y que las fuentes consultadas no nombran ahí; entran zinc y manganeso, que sí. Y entra lo que cambia el tratamiento y la lección no insinuaba: en la clorosis férrica casi nunca falta hierro en el suelo — el hierro se vuelve insoluble al subir el pH y lo bloquean además excesos de calcio, zinc, manganeso, fósforo o cobre, de modo que echarlo al suelo no sirve; la forma recomendada es hierro quelatado líquido al follaje. Se conservan y se precisan las causas no nutricionales que la lección mencionaba de pasada: mal drenaje, raíces dañadas y raíces compactadas.