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Contrastada

¿Cómo saber cuándo cosechar papas?

El follaje amarillo es el aviso, no la señal de arrancar: deja que las matas se sequen del todo y baja el riego antes de cosechar. La prueba que de verdad decide se hace con la mano — saca una papa y FROTA la piel con el dedo; si la piel se desprende con facilidad, espera otra semana. Esa piel curtida es la que evita que se magulle y se pudra en el almacén. Si vas a guardarlas, después de cosecharlas y limpiarlas cúralas 7 a 10 días en un sitio oscuro, ventilado, de temperatura moderada y humedad alta; el curado alarga la conservación. Después baja la temperatura poco a poco hasta 4-8 °C para consumo de mesa (una nevera, un garaje aislado o un sótano fresco), sin bajar de 3 °C, porque por debajo la papa acumula azúcares, se endulza y al freírla sale más oscura y aceitosa; y sin subir tampoco, porque el calor trae podredumbre, brotes y arrugas. Antes de guardarlas, aparta y descarta las lastimadas o enfermas, y usa dentro del primer mes las que tengan cortes o manchas: no se conservan y contagian la podredumbre. Bien guardadas, las papas tardías y maduras aguantan siete u ocho meses; por encima de 8 °C, la vida útil cae a dos o tres meses. Mantén el almacén a OSCURAS: la luz las enverdece, y aunque la clorofila verde en sí es inofensiva, suele avisar de la presencia de solanina, que es tóxica — descarta las que estén muy verdes. Y no siembres al año siguiente los tubérculos brotados o arrugados: no se recomienda por riesgo de enfermedades, sobre todo virus. La papa nueva, cosechada tierna antes de que la mata madure, se come enseguida: tiene piel fina, se magulla y no sirve para guardar.

Contrastada contra las fuentes de abajo. Lo que no esté en ellas, no está en esta respuesta.

Lo que la fuente matiza

Al contrastar esta lección encontramos que la fuente dice algo distinto en algún punto. No reescribimos la lección por la puerta de atrás: se enseña la diferencia y decides tú.

La lección respondía con un calendario y la fuente responde con una prueba: sacar una papa y frotarle la piel — si se desprende con facilidad, hay que esperar otra semana. Eso es lo que se puede aplicar en cualquier latitud, mientras que los 90-120 días dependen de variedad y clima y no aparecen en la fuente consultada, así que se retiran. Y falta todo lo que decide si la cosecha sobrevive al almacén, que es donde se pierde de verdad: bajar el riego y dejar secar las matas, curar 7-10 días en oscuridad con humedad alta, bajar después a 4-8 °C sin pasar por debajo de 3 °C (la papa se endulza y frita sale oscura y aceitosa), descartar las lastimadas antes de guardar y usar las dañadas en el primer mes. Se añade la advertencia sanitaria que la lección no daba: la luz enverdece los tubérculos y ese verde, aunque en sí es clorofila inofensiva, suele señalar presencia de SOLANINA, que es tóxica. Y una de manejo: no sembrar al año siguiente tubérculos brotados o arrugados, por riesgo de virus.

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